Primeros pasos

En los años 70, el atletismo comenzaba a emerger con fuerza entre toda la población toledana, sobre todo entre los más jóvenes. Además de los atletas que se sumaron al nuevo proyecto deportivo, procedentes de la capital y de diversos puntos de la provincia como Los Yébenes, Sonseca, Mora, Fuensalida, Quintanar de la Orden, Mocejón, Burujón y otras localidades próximas a la comarca de La Sagra, principalmente, fue en el nuevo barrio de Santa María de Benquerencia, popularmente denominado Polígono Industrial, donde la pujanza se notó con más fuerza a la hora de dar el primer paso para establecerse en club, en medio de un panorama de entidades atléticas casi desértico en Toledo.


 

La firma de calzado deportivo "Jucundiano", cuyo propietario posaba con los atletas del club en 1983. Comida organizada para los atletas más jóvenes del club en "Los Pinos", en los primeros años de fundación del la entidad. A la derecha, campo de fútbol Carlos III, uno de los lugares de entrenamiento más habituales a principio de los años 80.

 

Las populares carreras pedestres hicieron, junto al esfuerzo de muchos amantes del atletismo y el tesón de un joven licenciado en Eduación Física llamado Juan Antonio Rosique Muro, que cada vez más niños y niñas comenzaran a enfundarse las primeras camisetas de tirantes tras la estela de atletas ilustres toledanos que, por aquel entonces, participaban fuera de la provincia.

En un principio, la mayor parte de los integrantes de la nueva idea de club que trabajaban en la empresa Standard Eléctrica quisieron inscribirse en la Federación española con el nombre de la factoría, pero al existir un club en Madrid con la misma denominación procedieron rápidamente a cambiar la idea del nombre, para inscribirse como una entidad totalmente nueva e independiente. El nuevo club se denominó CLUB DE ATLETISMO TOLEDO (C.A.T.).

El pilar fundamental del Club fue la ilusión que pusieron decenas de padres en sus hijos, para que éstos practicaran deporte y compitieran dentro del atletismo federado. Como dato curioso, fue tan rápida la evolución del atletismo a finales de los años 70, que muchos padres tuvieron que hacer cursos de juez de atletismo con la rapidez, en unos tiempos en los que este colectivo prácticamente no existía.

Los primeros lugares de entrenamiento de nuestros atletas, al no contar el Club con zonas propios, fueron los descampados del Polígono Industrial de Toledo y el campo de fútbol Carlos III, en el Poblado Obrero. Además, para la práctica de modalidades técnicas de pista y la realización de las series de carreras, se tenía que acudir a la imaginación y al fomento de los buenos contactos con altos mandos militares para acceder a las instalaciones de la Escuela de Gimnasia, que por aquel entonces era propiedad del Ejército.

Hoy, afortunadamente, la pista de seis calles de la Escuela de Gimnasia es municipal y el acceso gratuito. Sin embargo, la historia de las instalaciones atléticas no ha sido muy bondadosa con los atletas toledanos. En octubre de 1982, la Diputación Provincial  de Toledo inauguró la pista de ocho calles del Salto del Caballo; hundiéndose y quedando inutilizada unos años más tarde. Esta desgracia arquitectónica se vio "compensada" dos décadas más tarde con la inauguración de una nueva pista de ocho calles en el barrio de Santa María de Benquerencia, cuya primera piedra de colocó un lluvioso día de mediados de diciembre de 2000.

 

Juan Antonio Rosique, junto a uno de los primeros equipos de la cantera que subió al podio de un campeonato de España de cross por clubes. En 1989, los miembros del club se fotografiaron en el I.B. "El Greco", en Toledo. A la derecha, el CCM-CAT en una de sus grandes actuaciones femeninas en la pista, en una entrega de testigo de un relevo 4x100 protagonizada por Alicia Valentín -izquierda- y Mari Mar Rodríguez en Tarragona, en 1997.

 

Si durante la primera década, la mayoría de los atletas del Club procedían todos ellos de la provincia de Toledo y de los distintos barrios de la capital; desde comienzos de los años noventa, el Club amplió sus fronteras para convertirse en una entidad totalmente regional y con espíritu de cohesión castellano-manchega, con la inclusión también de atletas de otras comunidades autónomas para mejorar algunas especialidades, que se encontraban algo huérfanas a la hora de aspirar a formar equipos competitivos de cara a los campeonatos de España de pista por equipos.

El campo a través por equipos, algunas individualidades masculinas en fondo y mediofondo, y la velocidad y los saltos femeninos han caracterizado el perfil de la estantería de éxitos del Club, sobre todo en los primeros años. Después, los entrenadores y monitores del club han intentado que los atletas de la cantera se muevan en la mayor parte de especialidades que alberga el atletismo.



Imágenes del recuerdo




Dos imágenes conmemorativas del 10º Aniversario del Club. El 30 de junio de 1989, se celebró en el Restaurante "El Emperador" de Toledo nuestro 10º Aniversario. (Foto de "El Día de Toledo"). En la tercera fotografía, Aurelio Gómez, cofundador del Club -a la derecha, junto a Juan Francisco Romera, Constantino Esparcia, Ricardo Ortega, José Ángel De la Casa y Fernando Fernández Gaitán-, recibe la Medalla al Mérito deportivo de Castilla-La Mancha en 1998. En la última instantánea, el Club recibe en 1999 la Placa regional de Plata al Mérito deportivo.

 

De izquierda a derecha, aparecen: Paco Mora, Iván Galán (Atleta premiado por la Junta de Comunidades), Félix Ripiero, Julián Martín, Epifanio Gutiérrez, Carlos Martín-Fuertes, Jesús Delgado, Aurelio Gómez y el presidente, Enrique Lázaro. El que fuera presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, recibe a miembros del Club en el Palacio de Fuensalida (05/03/1998). Juan Antonio Rosique, cofundador y director técnico del Club, en la foto junto a su esposa Gema Gómez, recibió el 30 de marzo de 2001 la Medalla de Plata al Mérito Deportivo en la IV Gala regional del Deporte, celebrada en Toledo.

 

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha homenajeó en 2003 al presidente más longevo del club, Enrique Lázaro; al ex atleta y entrenador José Luis Torres; a  la pionera del mediofondo toledano y regional, Mª del Pino Velázquez; y al fondista internacional Chema Martínez, que comenzó su andadura tardía en el mundo del atletismo de la mano del CCM-CAT. A la derecha, la atleta burujonera del CCM-CAT Julia Lobato (17/01/1970) -la segunda por la izquierda-, la mejor saltadora de altura regional de la historia, recibe un homenaje por parte de la Diputación de Toledo en enero 2005.